Expansión.com » Economía y Política
Publicado el 16/05/2008, por Escribe Juan Roldán
La estrategia internacional de Zapatero se aproxima inexorablemente a lo satírico.
Los principios y los proyectos que caracterizan los objetivos del Gobierno de Rodríguez Zapatero para la Política Exterior de España desde su primera Legislatura son absolutamente irrelevantes, ajenos a las necesidades reales de nuestra presencia internacional, y suponen un desembolso económico que no se justifica en la situación de crisis y de apretarse el cinturón que debe animar el contenido de los presupuestos nacionales.
El martes 13 de mayo, en la clausura del III Encuentro de Mujeres africanas y españolas que se ha celebrado en Niamey, la capital de Níger, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega anunció la creación de un Fondo de Género que promoverá Naciones Unidas y que abrirá España con una aportación de 50 millones de euros.
Les garantizo que están ustedes leyendo EXPANSIÓN y no la antigua Codorniz o cualquier otra publicación satírica actual. El texto de la información procedente de la vicepresidenta, que estaba acompañada por la nueva ministra de Igualdad, Bibiana Aído, y por la secretaria de Estado de Cooperación, Leire Pajín, decía lo siguiente: “España promoverá en Naciones Unidas la creación de un fondo de género, abierto a todos los donantes, destinado a promover y financiar políticas de igualdad de género en todo el mundo y muy especialmente en África. La aportación inicial española al fondo será de 50 millones de euros”.
Recordarán el “éxito” alcanzado por el proyecto de Alianza de Civilizaciones con el que Rodríguez Zapatero inauguró su política exterior en 2004, después de retirar las tropas españolas de Irak y para contentar al islamismo radical que había sido responsable, según Moncloa, del atentado del 11 de marzo de ese año. La aportación inicial también a la ONU para que incluyera el tema en la agenda anual de la Asamblea General fue de 1 millón de euros. De su desarrollo en los últimos cuatro años no se tiene constancia, salvo un par de conferencias organizadas con un costo añadido y el salario que se paga a un ex presidente portugués por encargarse de la secretaría del proyecto.
Cuando el ministro Moratinos se encargaba de los gastos de Exteriores, hay que reconocer que las “alegrías” presupuestarias no existían. Ahora la vicepresidenta de la Vega no parece ser consciente del valor del dinero en la típica ecuación calidad- precio, para entendernos.
En su primera intervención ante el Congreso de los Diputados la semana pasada, De La Vega anunció un futuro Plan de Derechos Humanos, que sustituiría el de la Alianza de Civilizaciones que ya desapareció del discurso de Investidura después de ganar las elecciones. El nuevo Plan que se supone se ofrecerá también a la ONU no se conoce todavía cuanto nos va a costar. Pero podemos ir preparándonos.
© 2008. Madrid. Unidad Editorial
Expansión.com: Atención al cliente -
¿quienes somos? -
Publicidad -
Aviso legal -
Press Clipping -
Mapa del Web
Socios: Financial Times