Publicado el 07/08/2007, por María Martínez
No fue un elefante en una cacharrería, sino una elefanta en la bolsa. Clarisa; 2.000 kilos de peso; y 12 años de edad por aquel entonces, 1999. Al mundo la traería otra elefanta, pero al parqué madrileño la llevó Parques Reunidos.
Eran otros tiempos. El Ibex apenas rozaba los 10.000 puntos, pero los estrenos en bolsa se hacían a lo grande. El 27 de mayo de 1999, Parques Reunidos debutaba en el mercado. El grupo decidió adornar el acto con la presencia de un paquidermo. Pero el parqué no es el tipo de jungla en la que acostrumbran a moverse los elefantes.
Clarisa hizo en la bolsa lo que un bolsista hubiera hecho al depositarlo al toque de campana en la sabana africana. Nerviosa, la elefanta se zafó de sus cuidadores. El animal, incontrolado, sembró el caos circulatorio y arrasó el mobiliario urbano. Las crónicas de entonces precisaron que Clarisa se llevó por delante una farola, dos papeleras y dos señales de tráfico. Tres dardos tranquilizantes lograron finalmente reducir a la elefanta, que se desplomó sobre la Plaza de la Lealtad. Como Clarisa, la compañía cayó un 5% en su estreno en bolsa.
Ocho años después, el secretismo rodea a la elefanta. La empresa y la sociedad protectora de animales que denunció al grupo de ocio están cerradas por vacaciones. Clarisa salió, en su día, del zoo de Valladolid. Esta instalación se cerró a principios de año. Sus animales fueron trasladados el zoo de Madrid y al de Estepona.
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