Publicado el 16/05/2008, por M. Martínez. Madrid
La eficacia de la comunicación con los inversores institucionales es clave en momentos de incertidumbre. La transparencia y la agilidad a la hora de ofrecer información son vitales para ganarse a los analistas.
Si cuidar la relación con los inversores siempre es clave, aún más en el actual escenario bursátil. La incertidumbre sobre el panorama económico y la menor visibilidad de los resultados empresariales han reforzado el protagonismo de las políticas de comunicación con los inversores de las cotizadas. Y en ese campo, Telefónica es la empresa española más eficaz, según la última encuesta de Institutional Investor Research Group.
Los expertos consultados por la firma británica –inversores institucionales– consideran que la operadora es la empresa que mejor responde a las necesidades de los inversores. La compañía ha arrebatado el puesto a Santander, que en 2007 lideró la clasificación y que ahora cae a la tercera posición. Al igual que Telefónica, Iberdrola también escala puestos en el ránking. La eléctrica es la segunda empresa más valorada. Hace un año, ocupaba la cuarta posición del listado.
La pérdida de votos de Santander se enmarca en un escenario de descenso generalizado de posiciones de las entidades bancarias. BBVA ha retrocedido hasta el cuarto puesto desde el tercero; Sabadell, al noveno desde el octavo; y Popular, que en 2007 se situó en la sexta posición del ránking, desaparece del listado de las diez compañías mejor consideradas.
Los analistas, un total de 863 expertos de 137 sociedades de inversión, han recopilado información sobre 59 empresas españolas. A la hora de emitir su voto, han considerado aspectos como el acceso al equipo gestor de la compañía o la calidad y transparencia de la información financiera facilitada. La rapidez con la que la sociedad responde a las peticiones de información, y la profundidad de las respuestas son otros factores que se han tenido en cuenta. También, la comunicación de información que pueda facilitar la elaboración de previsiones a corto plazo o sobre las tendencias que a medio plazo pueden afectar el negocio de la empresa.
Los movimientos en el ránking tienen cierta similitud con el comportamiento que han registrado en bolsa las cotizadas en los últimos meses. La pérdida de posiciones del sector bancario se produce en un momento en el que los bancos, en el centro de la crisis hipotecaria y financiera, están siendo castigados por los inversores. Las acciones de BBVA o Banesto pierden en lo que va de año en torno a un 9%, y Bankinter, incluso recorta un 20%.
Las entidades del Ibex, de hecho, han perdido aproximadamente 13.000 millones en capitalización desde el inicio de la crisis. Por otra parte, muchas cotizadas que han mejorado su percepción por parte de los inversores institucionales, se encuentran inmersas en especulaciones sobre posibles operaciones de consolidación sectorial. Éste es el caso de Iberia, Iberdrola e, indirectamente, de ACS (sube del noveno al quinto puesto), con una participación de en torno al 12% en el capital de la eléctrica.
Informar a los accionistas y captar fondos para la compañía
La relación de las cotizadas con los inversores y su profesionalización ha adquirido una creciente importancia en los últimos años. Más allá de los requisitos legales de información que las compañías están obligadas a facilitar, las empresas están potenciando sus políticas de comunicación con la comunidad inversora. Según los expertos, esto puede contribuir a que la compañía sea adecuadamente valorada en el tiempo, y también ayuda a reducir la volatilidad potencial de las acciones de la empresa en periodos de inestabilidad como el actual.
Los departamentos de relaciones con inversores tienen la función de informar a los accionistas sobre la marcha de la companía; y facilitar datos a los analistas para que las firmas puedan elaborar informes a partir de los cuales los grandes inversores y gestores tomarán sus decisiones de compra y venta. Otro de sus objetivos es captar inversores y nuevas fuentes de financiación.
Pero en la práctica, y pese a las mejoras de los últimos años, el camino a recorrer, especialmente por las cotizadas españolas, todavía es largo. Los expertos señalan, por ejemplo, que la participación de la alta dirección de las compañías (presidentes, consejeros delegados y directores financieros) en las reuniones con analistas aún es reducida. Además, subrayan que los altos ejecutivos de las compañías españolas suelen acudir poco a los mercados más importantes y sofisticados, entre ellos, Reino Unido o Estados Unidos, con un mayor potencial de inversión. Otra de las carencias, que cobra especial protagonismo en el actual escenario de crisis crediticia, es la deficiente comunicacion de las compañías sobre sus productos de deuda.
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