Publicado el 29/05/2008, por Eliseu Santandreu. Santandreu Consultors
Según la Real Academia Española, pandemónium es un lugar en que hay mucho ruido y confusión. De acuerdo con esa definición, estamos inmersos en un pandemónium.
Cada día, los medios de comunicación dan a conocer nuevos datos macroeconómicos o revisiones que invalidan y sustituyen a los publicados pocos días atrás. El Banco de España, los Organismos del Estado y Comunidades Autónomas, el FMI, el BCE y otros organismos de prestigio pugnan por ser los más activos, aunque difieren en sus diagnósticos.
El FMI afirma que España crecerá un 1,9% en 2008, mientras el Gobierno lo ha bajado a un 2,3%. El mismo FMI asegura que el coste de la crisis será de un billón de dólares, cuando la OCDE la cifra en 225.000 millones de euros. El Banco de Inglaterra afirma que el efecto negativo real de los problemas hipotecarios rondará los 170.000 millones en todo el planeta. Unos prevén que el paro en España afectará a 400.000 personas y otros aseguran que será un millón. Hay quien augura el hundimiento total del sector de la construcción, mientras otros opinan que se trata de un ajuste de los precios que se habían disparado. Recientemente el Gobernador del Banco de España declaró que el riesgo de recesión en España es prácticamente cero y que el sistema bancario español está muy sano. Cuando salga este artículo, es probable que las cifras hayan variado mucho.
Pero lo más preocupante no son esos datos oficiales. Lo peor y más dañino es la proliferación de agoreros, prestos a emitir opiniones gratuitas con toda naturalidad, lanzando diatribas tremendistas, muchas de ellas absolutamente subjetivas. Si los datos más creíbles difieren tanto entre sí, ¿qué crédito pueden tener esos gurús que hablan de oído?
Parece haberse olvidado que en 1981 el paro llegó al 15% y la inflación a 14,5%; en 1992 los tipos de interés estaban en el 11% devaluándose tres veces la peseta; se destruyeron 1,1 millones de empleos; en 1995 desaparecieron 300.000 empresas y el desempleo llegó al 18% en Catalunya,; en 1993 la morosidad bancaria pasó del 4% al 8%. Hay quien asegura que con la peseta podríamos actuar sobre la política monetaria, devaluando la moneda o sobre el tipo de interés.
En cambio, se obvia que el 80% de las exportaciones españolas se realiza en la zona Euro y que compartimos políticas y destino con los países más punteros de Europa. La mayoría de los augures se pasan su vida anunciando acontecimientos dramáticos y, si cabe, apocalíptico. Se pasan años advirtiendo que lo peor está por venir y, cuando, finalmente cambia el ciclo, presumen y predican que ellos ya lo habían anunciado. Sospecho que cada mañana, tras oír las diatribas de algunos tertulianos económicos, más de un empresario debe deprimirse.
Sin embargo, sigue en la brecha por dos razones: a) precisamente por su condición de empresario y, b) porque sabe que debe salir adelante con su propio esfuerzo, avanzándose a las medidas políticas y, sobre todo ignorando las perniciosas noticias de los gurús que solo comentan lo peor que puede pasar, pero, nunca aportan soluciones.
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