Publicado el 06/06/2008, por Rafael de Ribot. Periodista
Si usted espera que leer estas líneas le sirva de oráculo para saber que pasará en un futuro inmediato en Esquerra Republicana de Catalunya y cómo afectará esto a la política catalana, permítame evitarle el esfuerzo de continuar avanzando.
No tengo ni la más remota idea. Pero, como lo que si sé es que afectará, y mucho, al devenir del Govern, si quiere compartir alguna reflexiones, aquí van las mías.
En poco más de 24 horas sabremos ya quienes serán los encargados de llevar las riendas de los republicanos en el futuro próximo desde la presidencia y la secretaría general de la formación. Todos los analistas coinciden en dos cosas: en que la candidatura de Joan Puigcercós sale como favorita y en que es imposible otorgarle un porcentaje demasiado alto de garantía de victoria (a pesar de que algunas fuentes interesadas hayan hecho correr en las última horas que estarán en el entorno del cuarenta por ciento de los sufragios).
La mejor manera de entender cómo nos afectará a todos la elección es comprobar que ya lo está haciendo antes de que se produzca. Responsables del Govern y altos cargos de Presidència han justificado en los últimos días y semanas algunas decisiones –y el hecho de haber aparcado otras– en clave de la votación de este sábado y del desenlace del congreso del fin de semana. Y esto ha sido tan transversal que ha permitido tanto que se visualizaran los desencuentros dentro del Govern en el tema del agua como que ha recomendado aplazar la polémica aplicación de la tercera hora de castellano en las escuelas hasta que la coyuntura lo haga más favorable. Todo, en virtud de no cargar de munición el argumentario de los críticos.
Y es que los nervios están a flor de piel. El tándem Puigcercós–Ridao es, además del que parte con teórica ventaja, el preferido por la mayoría del entorno exógeno. Puigcercós ha conseguido que tanto el PSC –en pleno– como CIU –mayoritariamente– esperen su victoria. Los socialistas creen que es el candidato con opciones que más asegura la continuidad del pacto de gobierno mientras que los nacionalistas lo consideran su interlocutor más fiable y el puente para rehacer las maltrechas relaciones entre las dos familias políticas. A la vista está que el actual secretario general es un hábil negociador. Pero ni socialistas ni convergentes votan este sábado.
Última reflexión. Casi tan importante como quién ganará la votación será el apoyo que reciba cada candidato. Los porcentajes se leerán sin duda como signo de fortaleza o debilidad, y, aún cuando no decidan más que los cargos orgánicos de la formación, serán utilizados tanto para dibujar el futuro candidato como, sobre todo, para preparar la batalla sobre la línea estratégica que se elegirá el fin de semana en el congreso.
En definitiva, un escenario abierto en un momento en que se vuelve a visualizar que todo lo que sea capaz de ser visualizado como una propuesta de renovación parte con ventaja.
jldiaz (Autor sin e-mail publico) el 06 de Junio de 2008 a las 10:59 ( aviso al moderador )
Un diario tan serio como Expansión, no tendría que hacer caso de este partiducho.
Que se peleen entre ellos y que nos dejen en paz
marta el 27 de Agosto de 2008 a las 19:07 ( aviso al moderador )
hola soy de esquerre republicana trobu que te las mans lligadas en tos els espectas a prufitu per di que buy bendre un canti de la repuplica va se des meus antepasast el tin espusat a palafrugell al museu es del añ 12 per que ya no cunfiut masa amb la pulitica ya que el final euremb de surti un saludo
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