Publicado el 25/06/2008, por Expansión. Madrid
Poco a poco, Endesa ha dejado atrás su pasado. Mañana cortará uno de los últimos hilos que aún penden de esa agitada historia reciente con el cierre de la venta de determinados activos españoles y europeos a E.ON.
Con esta operación, que recientemente recibió el beneplácito de Bruselas, el grupo energético alemán y los actuales dueños de Endesa, Acciona y Enel, materializarán el acuerdo alcanzado en abril de 2007, en virtud del cual E.ON se retiró de la pugna por la eléctrica española.
Aunque es obvio que el grupo germano hubiera preferido quedarse con todo y no sólo con una pequeña parte, los activos que está a punto de adquirir le otorgarán una posición nada desdeñable en el mercado eléctrico español, donde desde hace meses suenan tambores de posibles movimientos corporativos, y le permitirán reforzarse en otros países europeos, como Italia o Francia.
Para Acciona y Enel, que aún tienen que digerir la compra de Endesa, la operación también es positiva, ya que supondrá una importante inyección de ingresos –los activos están valorados en más de 11.000 millones de euros– con los que aliviar, vía dividendos, la carga de su adquisición. Una carga que es especialmente pesada para Enel, principal accionista de Endesa con el 67% del capital –Acciona controla el 25%–, cuya deuda se disparó por encima de los 55.000 millones tras la operación.
© 2008. Madrid. Unidad Editorial Internet, S.L.
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