Quien tiene liquidez, tiene un tesoro. Desde agosto del año pasado y fruto de las tensiones financieras, la presión del chorro crediticio ha disminuido notablemente, dificultando el acceso a la financiación de las empresas y el desarrollo de nuevos proyectos.
Una de las consecuencias más directas ha sido la reducción de operaciones corporativas y, en especial, de aquellas que exigen elevados recursos. La falta de liquidez no tiene, sin embargo, por qué ser un obstáculo infranqueable. La actual normativa de opas ofrece la posibilidad de efectuar una oferta mediante intercambio de acciones, como la que contemplan las aerolíneas Iberia y British Airways para materializar su fusión.
Es una alternativa interesante para las empresas, pero no está exenta de inconvenientes. El principal es que esta fórmula puede resultar menos atractiva para el inversor que el pago en efectivo, con lo que se corre el riesgo de que la aceptación sea insuficiente; es decir, no supere el 50%.
En ese supuesto, será la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la que decida si es necesario o no el lanzamiento de una segunda oferta, en ese caso en efectivo. El foco de atención se centra ahora en la operación que pergeñan Iberia y British Airways, que puede servir para calibrar la eficacia de las opas con canje de títulos y sentar un referente para otras compañías en el futuro.
© 2008. Madrid. Unidad Editorial Internet, S.L.
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