Publicado el 16/07/2008, por L. G. I. Madrid
La ejecutiva Sanofi-Aventis, ex médico de familia y farmacóloga clínica, asegura que afronta un momento de "reinvención del sector farmacéutico", que exigirá una mayor colaboración con la Administración y reglas claras sobre la protección industrial.
Belén Garijo (Almansa, 1960) es una de las escasas directivas españolas del sector farmacéutico con presencia internacional. Asumió hace ahora dos años la vicepresidencia de Operaciones de Sanofi-Aventis para Europa y Canadá, y reconoce que en su vertiginosa carrera profesional, que le ha llevado de Madrid a Illinois, de Nueva Jersey a Barcelona y, ahora, a patronear en París una de las Big Pharma, ha habido muchos sacrificios personales.
“Trabajo mucho, entre diez y doce horas al día y todavía tengo mucho que aprender sobre cómo gestionar mi tiempo. Al menos, con los años he aprendido a desconectar. Más bien a desconectar conectada”. Casada y con dos hijas, de 12 y 17 años, Garijo vive de lunes a viernes en París y, los fines de semana, a caballo entre Madrid y Barcelona con su familia.
Afirma con rotundidad que nunca ha tenido ningún problema profesional por ser mujer. “No creo que mi género haya influido ni positiva, ni negativamente, en mi carrera profesional, nunca. Para mí, es decepcionante e insultante para la mujer que se pretendan establecer cuotas femeninas. Otra cosa es el sacrificio personal que se tiene que hacer para desarrollar una carrera profesional, pero éste existe para mujeres y para hombres. En eso, en el equilibrio que se debe buscar para permitir la vida personal y el desarrollo profesional, que es un problema común a todos los géneros, hay que reconocer que queda mucho por hacer y que estamos muy lejos de países como los nórdicos. Pero lo de las cuotas no tiene sentido”, asegura con firmeza.
Tras años gestionando equipos, dice haber llegado a la conclusión de que se trata “al fin y al cabo, de una decisión personal. Yo trabajo con gente a la que se le pide frecuentemente que cambie de país y me encuentro las mismas dificultades y reticencias para hacerlo en hombres que en mujeres. Sacrificar parte de la vida personal en favor de la profesional o, al revés, es una decisión personal. Con todo, hago esfuerzos para equilibrar estas dos facetas”.
Trayectoria
Licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá, Garijo recuerda con orgullo y cierta pasión su época como médico residente en el Hospital de La Paz (Madrid) y su ejercicio como médico de familia para Sanitas. “Para mí, la medicina clínica fue muy estimulante y me permitió cumplir mi vocación y todas mis expectativas. No tenía miedo a nada, y no lo digo desde la arrogancia ni desde el exceso de confianza, sino del compromiso claro que tenía con la profesión”. Asegura que el ejercicio de la medicina le ha ayudado mucho en su actividad directiva actual.
“Para tomar una decisión difícil de gestión, hay que hacer un diagnóstico diferencial, y lo digo sin ánimo de banalizar la medicina; se trata de ver el riesgo y la oportunidad, de decidir con la serenidad, la calma y la objetividad con la que se abordaría a un paciente”. Garijo es afable, pero inspira autoridad. Reconoce que en los años como directiva ha aprendido sobre todo a gestionar equipos. “Antaño, por ejemplo, valoraba mucho las cualidades y las competencias de las personas; con el tiempo, he aprendido que la experiencia es un valor insustituible y muy enriquecedor”.
Sin embargo, dice que lo que más me ha ayudado en estos años “es que siempre ha habido alguien que ha confiado más en mí que yo misma. No he aprendido nada en cursos, sino que lo he hecho de mis jefes, mis colaboradores y mis compañeros y de las cosas que han ido sucediendo, las que he hecho bien y las que he hecho mal”.
Red de influencias
Recuerda que, cuando empezó su carrera profesional, “hubo alguien que me dijo que mi carrera dependería de mi capacidad para desarrollar una red de influencias, de contactos. Esto fue una reflexión que me hizo cambiar”.
“He tenido, además, mucha fortuna, al encontrar jefes con talento, aunque de lo que más se aprende es del feedback de la gente. Cuando estás en uno de estos puestos directivos, es muy importante lo que ves, pero también saber lo que no ves, conocer el entorno personal de la gente y, para eso, hay que ser una persona próxima. Para que te sigan, lo más imporante es tener credibilidad”.
Cambios en el sector
La directiva dice enfrentarse a un momento apasionante en el sector. “El entorno farmacéutico ha cambiado más en los dos o tres últimos años que en toda la década anterior. La presión por la falta de sostenibilidad de los sistemas sanitarios es común a todos los países y el sector precisa un cambio para afrontarlo. Esta transformación pasa por buscar cauces de colaboración con los gobiernos para garantizar un acceso rápido de la innovación a precios razonables”.
Y en ese cambio dice haber centrado su actual labor. “La transformación del modelo de negocio de Sanofi-Aventis para adaptarnos al nuevo entorno es mi principal reto. El sector se ha centrado en un partenariado con los profesionales sanitarios que continuará, pero debe reorientarse hacia los financiadores de salud, hacia los gobiernos, porque las prácticas comerciales basadas en la promoción ya no pueden ser la base del sector. El abordaje exclusivamente promocional no funcionará”.
Así, asegura que mantendrá la diversificación de productos que ha caracterizado a su multinacional “con el desarrollo de nichos de negocio locales, que en eso hemos sido pioneros, y con una mayor presencia en países emergentes”. Además, adelanta que va a cambiar los procesos de desarrollos clínicos, “incluyendo criterios de coste eficacia de los productos desde la fase II de investigación”, para minimizar el riesgo.
Reconoce que en una época caracterizada por las licencias y los acuerdos puntuales en detrimento de las grandes fusiones, Sanofi-Aventis “es una gran compañía, y sí, también una compañía grande, pero no me preocupa el tamaño. Estamos preocupados, o mejor, enfocados, en la descentralización y en las áreas de negocio más fuertes para nosotros, como la oncología, el riesgo cardiovascular y el sistema nervioso central. Y, sobre todo, en encontrar el equilibrio entre la sostenibilidad de los sistemas sanitarios y los precios razonables para los fármacos”.
Desde esta perspectiva, se muestra firme ante la polémica por la violación de patentes en países emergentes: “Sobre el acceso a medicamentos en países emergentes, lo primero que tenemos que hacer para empezar a buscar una solución es establecer las reglas del juego de forma definida; y esas reglas pasan por la protección intelectual como asunto irrenunciable”.
Espíritu de lucha
Belén Garijo, vicepresidenta de Operaciones del laboratorio farmacéutico francés Sanofi-Aventis para Europa y Canadá, fue portada de ABC a finales de los años setenta. Y no lo fue por su vertiginosa carrera profesional, sino por encerrarse en la Facultad de Medicina varios meses junto a otro grupo de estudiantes para protestar contra los números clausus que comenzaban a funcionar aquel año. Asegura que sigue siendo igual que en aquella época, “aunque abordo las situaciones de forma más... ¿elegante? Menos rebelde, supongo. ¡Pero igual de luchadora!. Sólo consigues lo que luchas. Y, por eso, intento rodearme de luchadores”.
Y en eso, dice que la experiencia en los distintos países le ha enseñado que “no hay un estereotipo de trabajador, hay diversidad cultural, pero encuentras gente valiosa y comprometida con el trabajo... y lo contrario.... en todos los países”.
Madre de dos hijas, Garijo reconoce que su trayectoria profesional, que le ha llevado a seis mudanzas en los últimos años y a arrastrar con ellas a su familia, ha exigido sacrificios, pero asegura que ha sido fruto de una decisión personal meditada, “de perseguir lo que quería”. Por eso descarta por completo aconsejar o desaconsejar a sus hijas seguir una trayectoria semejante. “Me basta con que hagan lo que realmente deseen, con que sean felices, aunque parezca tópico”.
Entre aviones a Madrid y Barcelona, en un momento de intenso cambio no sólo en su compañía, sino en todo el sector farmacéutico, la ejecutiva de Sanofi-Aventis asegura tener poco tiempo para aficiones... “Me gusta el fútbol ¿Qué le vamos a hacer? Pero si tengo tiempo de verdad, a lo que me gusta dedicarme es a navegar y a cocinar. Me temo que nunca he conseguido que lo de hacer deporte se convierta en una de mis prioridades”.
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